Ideas de subtítulos
Imagina lo que pensaría el mundo si los creyentes estuvieran regularmente rebosando de esperanza genuina. No tendríamos que invitarlos a la iglesia; estarían inundándola para descubrir lo que sabemos y ellos no.
Esta debe ser la vida del creyente: una fuente abundante de esperanza que fluye del Espíritu Santo.