Ideas de subtítulos
A diferencia de los salarios, que se ganan, la vida eterna es un regalo. No podemos trabajar para obtenerla, demostrar que la merecemos o ganarla por nuestros propios esfuerzos. Proviene del generoso corazón de Dios a través de Jesús.
Gracias a Cristo, la muerte no tiene la última palabra. Jesús asumió el castigo que ganamos para que pudiéramos recibir la vida que Él merecía. Ese es el poder del evangelio en un versículo.