Ideas de subtítulos
La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes!
Nunca podemos olvidar que el propósito del enemigo es destruirnos. Estamos en guerra. Afortunadamente, Dios tiene una armadura y nos protege.