Sí, como creyentes podemos tener miedo. Pero podemos poner todas nuestra confianza en la fuerza más poderosa en el universo- un Dios que nos ama como Sus hijos.
Amo este pasaje: todo el día me persiguen mis enemigos; son muchos los arrogantes que me atacan. Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?