Hay momentos en los que parece que nada está cambiando, pero el Cielo ya se inclina a tu favor. Dios escucha más de lo que creemos y responde de formas que fortalecen la confianza en lo más profundo de nuestro corazón.
Las pausas de la vida suelen sentirse como los momentos más difíciles de sostener. Pero también son los espacios donde descubrimos cuán tierno es Dios. Él oye los gritos que casi no decimos, ve las cargas que llevamos en silencio y se acerca a nosotros con paciencia y misericordia. La espera casi nunca es en vano.