Ideas de subtítulos
Ningun pecado en tu vida. Ningún político. Ni tragedia. Nada puede detener el amor de Dios.
Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.