Tener un mismo parecer no significa estar de acuerdo en todo. Significa elegir el amor por encima del orgullo, la unidad por encima de la división, y a Jesús por encima de nuestras propias agendas.
Filipenses 2:2 nos recuerda que la vida cristiana nunca fue pensada para vivirla solos. Fuimos llamados a animarnos unos a otros, a cargarnos unos a otros, a orar unos por otros, y a amarnos bien.