

1. Leer el mismo versículo cinco veces porque no puedes concentrarte. 2. Abrir la Biblia accidentalmente en Levítico y cerrarla por el resto de la semana. 3. Comprar una Biblia nueva porque empezar de cero parecía más fácil que terminar la anterior. 4. Abrir en una página al azar, leer un versículo y llamarle tiempo devocional. 5. Cuando tu amigo no cristiano cita la Biblia sin querer, pero tú actúas como si nada. 6. Enviarle un versículo a alguien porque no pudiste aguantarte. 7. La primera vez que leíste la Biblia no porque debías, sino porque de verdad querías.