No podemos escapar del mundo ni de sus preocupaciones. Pero sí podemos ser una comunidad que se levanta mutuamente y camina junta en medio de todas las cargas de la vida.
Cada conversación nos pone frente a una elección: podemos aumentar la carga de las preocupaciones de alguien, o podemos hablar palabras que afirmen, consuelen y levanten el ánimo. Animar a otros no exige el momento perfecto ni un discurso elegante…solo exige que estemos presentes, atentos y dispuestos a cuidar.