Ideas de subtítulos
Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos.
El único arma que necesitamos en este mundo es la palabra de Dios. La verdad de Dios pelea nuestras batallas.