Todos hemos intentado salir adelante por nuestra cuenta, y todos hemos llegado a ese punto donde solos ya no es suficiente. La Biblia te encuentra justo ahí, con una ayuda que en verdad funciona.
«Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor.» (Salmo 121:1-2) No de una mejor rutina matutina. No de esforzarte más. De Él.