Si lees la Biblia solo para encontrar tu “versículo promesa” más reciente, te estás perdiendo de la riqueza de la relación con Jesús que todas esas páginas quieren revelarte.
No es solo un libro de proverbios y pensamientos bonitos. De hecho, hay cosas bastante fuertes en las páginas de nuestras Biblias, pero también revela el nombre más hermoso de todos…el nombre de Jesús. Nos da una forma tangible de encontrarnos con un Salvador cuyo amor no tiene final.