El temor del Señor no se trata de timidez o miedo en el sentido en que normalmente lo pensamos. Temer a Dios es simplemente reconocer quién es Él y recordar quiénes somos en relación con Él. Él es Dios. Él es bueno. Él es fuerte. Nosotros no lo somos. Pero Él también está a nuestro favor.
La meta de Dios para nuestras vidas no es que seamos ricos en dinero, Él ha hecho el mundo de tal forma que honrarle a Él nos colma de otras bendiciones y cosas buenas.