El mismo Dios que le indica al sol cuándo ponerse es el mismo Dios que está prestando atención a los detalles de tu vida. Nada es demasiado pequeño para Él, y nada está pasando fuera de su mirada.
La luna no necesita que le recuerden. El sol no necesita que le digan. La creación mantiene su ritmo porque Aquel que la diseñó es fiel para sostenerla ahí.