Nada como estar en la presencia de Dios.
El cerebro de un adorador: Levanta las manos. Quiere que repitan el coro. Aplaude.Canta como quien nadie lo escucha, sólo Dios. Tocar los tambores usando la silla del frente. Da gracias a Dios.
"Consideraré todas tus obras y meditaré en todos tus hechos." - Salmos 77:12
Cortaron ramas de palmera y salieron a encontrarlo, gritando: «¡Sálvanos, Dios nuestro! ¡Bendito el que viene de parte de Dios! ¡Bendito sea el Rey de Israel!» - Juan 12:13