Hay una paz que solo se encuentra al decidir permanecer cerca del corazón de Dios. Cuando lo haces tu refugio, descubres una firmeza que ninguna circunstancia puede sacudir.
Dios ofrece más que protección...Él ofrece una cercanía que trae una fortaleza serena. Cuando permaneces cerca de Él, el miedo pierde su poder.