Lo que el diablo quiso para mal, Dios lo transforma para bien.
Reemplaza estos pensamientos con...
Nada de lo que has pasado se desperdicia en las manos de Dios.
Por tanto, no desmayamos. Aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día. - 2 Corintios 4:16