Dios no es un espectador lejano. Cada momento se convierte en un lugar sagrado porque Él está con nosotros en cada instante.
En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. - 1 Juan 4:18
El temor no puede resistir la luz de Dios
El miedo grita, pero el amor de Dios grita más fuerte