Confiar únicamente en tus propias fuerzas te prepara para caer. La vida inevitablemente demuestra que no eres soberano.
Un corazón humilde está abierto a la corrección y, por lo tanto, crece continuamente. Ora: “Señor, mantén mi espíritu dócil para que Tu consejo y el consejo de amigos sabios lleguen a mí.”