Por esto luchamos tan duro por la unidad en nuestra iglesia. Somos un cuerpo. Un cuerpo no lucha contra sí mismo. Trabaja para sí mismo en unidad.
Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones. Pues, como miembros de un mismo cuerpo, ustedes son llamados a vivir en paz. Y sean siempre agradecidos. (NTV)