Ideas de subtítulos
El cambio de vida nunca se le impone a nadie, pero hay algo en estar una y otra vez en la presencia de Dios, rodeados de su gente, que nos transforma de adentro hacia afuera.
No cambiamos porque queramos aparentar perfección o encajar en un grupo “perfecto”. No. Ninguno de nosotros es perfecto, pero todos estamos siendo transformados, poco a poco y paso a paso, para parecernos más a Jesús.